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sábado, 28 de agosto de 2021

Reflexión: Acoso sexual, una década después

 

Julio 2021


Es curioso que me ponga hablar de este tema… ya hacía tanto que no hacía falta, desde el 2010, 2011, una década ya o puede que más, el último artículo relacionado que escribí fue “El acoso con el pasar del tiempo” eso fue en el 2018. Más de tres años, y hoy, ya vuelvo a tener la necesidad de hablar de este tema…

 

Por qué, yo no lo sé, o puede que sí, ya sabéis o quizás no, que mi estado sentimental, no esta pasando por su mejor momento, estamos viviendo separados, teniendo la custodia compartida de nuestra pequeña gran guerrera Victoria Sofía Muñiz Ruiz. Yo estoy viviendo con mi madre y hermana. Ya son semanas que estamos así, viviendo en un pueblo como se vive, pues todo el mundo es consciente, cuando digo todo el mundo también incluye, a los acosadores, que hacen más de una década que no me dan la lata.

 

Mayo 2010

A pesar de haber pasado mas de diez años, mi vida social, sigue siendo nula, si claro ahora con la niña, pues salgo a más lugares, me reúno con más mamás, aparte de la chica que nos ayuda, ya no estoy tan “abandonada” pero si miramos desde otra perspectiva, sigo la misma adolescente sola y sin compañía, en una silla de ruedas, presa fácil para todos los degenerados.

 

Ya hace días que le doy vueltas, pero hoy se me han confirmado, cuando paseando me encontrado a un hombre 20 años mayor que yo, en el pasado me acosaba sexualmente, no me tocó ni nada, pero un vocabulario muy poco adecuado, para estar hablando con alguien que podía ser tu hija. Pues sí, hoy me lo encontré, ya empezaba con el jueguecito, de ponerse en medio de la silla, ahora te dejo pasar, ahora no “le voy a atropellar” No me he callado… Y él tampoco “guau que bonitas piernas tienes, lo que tu marido se está perdiendo” De verdad me quedado helada, un escalofrío me ha recorrido todo el cuerpo, mas de una década, que no veía esa falta de respeto, ese vocabulario tan grosero, tan poco impropio para decirle a ninguna mujer (o hombre) y menos a una que puede ser perfectamente tu hija…

 

Entre 2006 -2009

Sé que esto es solo el principio de lo que se puede avecinar… Todo los acosos, todos sus causantes, todos los intentos de violación que he sufrido, que si no han llegado a cometerse, es por mi ángel protector, ya después, el amor de mi vida, el padre de mi hija… Pero todos ellos siguen dentro de mí, de mi ser, que en escenarios como hoy afloran en mi persona, uno a uno, cada uno de ellos, el tiempo ha pasado si, pero yo sigo sintiéndome pequeña e indefensa, sin ser consciente realmente si seré capaz, de defenderme, de gritar si llega el momento, de que me quieran violentar…

 

Solo ha sido un encuentro, ojalá que no llegue a más, pero ya todos los recuerdos, que jamás han desaparecido, han despertado, empezado a bailotear, por mi cerebro… He sentido como un escalofrío a recorrido mi columna cerebral, el miedo, el dolor han vuelto a mi ser…


Escrito: 28 de agosto del 2021

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sábado, 12 de septiembre de 2020

"El abuelo" Un cuidador que abusaba sexualmente de niñas con discapacidad

 


Esto me ocurrió cuando tenía 19 años, estaba en un centro para personas con discapacidad, en el que desde hacía unos años pasaba el verano. Allí había un monitor de algo mas de 60 años. Una tarde calorosa, estábamos en plena naturaleza, nos dieron agua para beber, como hacía calor, en plan de juego los monitores nos mojaban. El caso es que ese monitor llamado "el abuelo" empezó a tactar lo que era mi pecho disimuladamente, yo no le di mucha importancia, para nada pensé, que era con mala intención, simplemente sin querer.

A los pocos días me encontraba en la furgoneta, ya preparada para volver a casa, estaba sola, sin mas compañía que este tipo, sí el abuelo. Sin aviso y sin disimulo empezó a tocar mi pecho. Yo me defendí, puse mis brazos en medio, le grité que me dejará ¿Qué hizo él? Reir, sí, reir y burlarse de mi. Por fortuna empezó a llegar gente, y no tardemos en desaparecer de allí.

No le dije nada a mis padres, callé, no quería meter en un lio al responsable del centro, sí se que fue una equivocación muy grande, tiempo después fui consciente.



Días mas tarde, escuche como dos monitoras hablaban de ese hombre, descubrí que yo no era la única, que se aprovechaba de chicas que no podían hablar, las llavaba al lavabo y allá las tocaba….

¿Qué paso con el abuelo? ¿Os creeréis que mi angel de la guarda actuó? Sí, sí poco tiempo después el abuelo tuvo una ambolia, en el que le afecto el habla y el caminar, tuvo que aprender de 0 las dos cosas. Así que para que mentir, me alegro enormemente que le pasara eso.

Escrito: 18 de octubre del 2012

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Diario personal: Sebastián...

 


Por mas curriculums que envié no tuve suerte, nadie me solicitaba para trabajar… Así que inicié un curso de auxiliar de oficina, que era por las tardes. Una tarde esas, volvía, yo en soledad con mi silla de ruedas con motor, cuando vi que venía de lejos un hombre de sesenta años, bastante pesado, conocido del barrio desde pequeña. Mi intención era saludarle rápido y irme, pero la cosa se complico…

Yo quería irme… pero Sebastian se me puso por delante, me bloqueo el paso, decía, que yo era su novia, me beso en la mejilla ¡apestaba a alcohol! aunque me moví para impedirlo, logro dármelo, me empecé a sentir incomoda, solo quería irme de allí, pero no me dejaba, yo me movia, él me bloqueaba el paso. Estaba nerviosa, empecé a sentir miedo.





Su mujer, que estaba con él;

- ¿Pero quieres dejarla? ¿no ves que la estás asustando? –ahí fue cuando él se aparto, yo aproveché me fui corriendo a mi casa. Lo primero que hice fue explicárselo a mi madre, una cosa tenía clara que si su mujer no hubiese estado presente… Sebastian tenía otras intenciones conmigo y no precisamente buenas…

- Hace 2 dias vino a las 9 de la noche buscándote, quería que le acompañarás algún lado…

Me quedé helada, mis sospechas no estaban tan equivocadas, ¿por qué un tipo de 60 años, va a casa de una chica de 18 para que le acompañé algún lado? ¿Qué intenciones tenía conmigo? Estaba convencida que nada buenas.


Le cogí miedo, pánico, el problema es que vivíamos en el mismo barrio, muchas veces nos encontrábamos. Yo bajaba la cabeza atemorizada, sin saber porque, no me salía la voz para gritar, me bloqueaba ¿Qué hacer si la cosa se ponía peor? Fui consciente que cuando pasaba por su lado me miraba, y no me quitaba los ojos de encima… Yo más atemorizada me sentía…

Una vez… él estaba en la puerta del bar, que hay en casa de mis padres (un callejón sin salida) Mi corazón se aceleró, aumente la velocidad de mi silla, sin detenerme, asta encerrarme en mi casa. Él empezó a gritar;

- ¡Eh! ¡¡¡Eres mi novia ven acá, mi novia!!!

- ¡¿Quieres dejar de gritar?! ¡la estás asustando!

Al día de hoy 6 años después aun le temo cuando le veo aun más cuando le dijo a mi esposo "cuidado con mi novia eh??" Por suerte ya tengo un buen guardaespaldas alguien que me ama y cuida. Tenía que ha ver denunciado en su día, pero no había pruebas, era su palabra contra la mía… no pensé que valiera mucho mi queja…

 

Escrito: 06 de agosto del 2012

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miércoles, 19 de agosto de 2020

Diario: Mis acosadores...

 

Como vosotras ya sabéis, y vosotros os imagináis, el genero femenino esta aun al día de hoy por lo bajo, en el siglo que estamos aun hay mujeres son maltratadas, abusadas y asesinadas por el genero masculino, aun al día de hoy, mujeres, chicas... no pueden ir tranquilas por la calle, por la cantidad de acosadores que la rodean..

Pero hoy quiero hablar de mis acosadores, y conocer un poco más el porque son como son...

Por lo general... todos ellos, pasan de los cincuenta años... Sí, el vecino del barrio, el cuidador del centro, dos cliente donde trabajo, el barrendero.... Sí... todos ellos no son precisamente jovenes, mas bien, superan su quinta década... Y bueno no se... por otro lado, yo soy un blanco fácil, por mi discapacidad... no me imagino a ellos, haciendo lo que me hicieron haciéndoselo a otras... ya que ellas, se hubiesen defendido...

Ojo, no llegaron abusar de mi cuerpo gracias a dios... siempre he dicho que tengo un ángel de la guarda conmigo, pero si acosarme lo suficiente, para temer el fatal desenlace (mi ángel de la guarda se puede despistar)


El vecino del barrio, ya todos saben que es un borracho, pero de ahí a abusar de un cuerpo... pues no... pero se bien que es así... sino ¿porque va a buscar a una chica con discapacidad 40 años menor que él, a su casa a las diez de la noche, para acompañarle algún lugar? ¿dos días mas tarde, acorrala y acosa a esa chica? ¿aun pensáis que no quería violarme? ¿entonces que? Vosotros me diréis...

Hubo unos veranos que iba a un centro para personas con discapacidad, donde la verdad me encantaba ir, allí pasaba el día fuera de casa, salía de mi rutina, hacía amigos y me divertía. Había un anciano, que era un monitor, siempre decía que era guapa, que yo era su novia.. yo me lo tomaba a risa y bien, pensando que solo quería ser simpático. Pero un día, yo ya estaba subida en la furgoneta, que cada tarde me regresaba a casa, el conductor y demás monitores se encontraban dentro del centro, estaba yo sola, cuando llegó, ese monitor anciano, empezó a tocarme el pecho, yo puse mis brazos en medio, le empecé a gritar que parara, que me dejara... ¿Qué hizo él? Seguir tocándome, y reir a carcajada, en cuanto los demás empezaron a llegar, él se detuvo, se fue hacia dentro... Debí decirle las cosas al jefe de todo aquello... ¿Por qué no dije nada? Porque le tenía mucho afecto al jefe, no quería meterle en un lío, yo ahora se, que fue un gran error de callar, aun más sabiendo que no fui su única victima, el so degenerado tocaba a todas aquellas que por su discapacidad no podían ir al lavabo solas, él las acompañaba y las tocaba, como ellas no podían ni hablar ni gritar... Los monitores ya eran conscientes, aunque creo que no hubo ninguna denuncia por ningún lado. Yo ya temía de volver al centro, por miedo a encontrármelo que volviera hacer lo mismo. Pero mi ángel de la guarda... le dio su merecido... provocándose una embolia, que le dejó sin hablar, ni caminar, tuvo que volver a empezar de cero.

 

Otro de mis acosadores, pasaba de los 40, otro que siempre decía que era su novia. Él era un cliente habitual de donde trabajo, siempre que venía me daba un abrazo y un beso en la mejilla sin consentimiento ninguno... Su forma de actuar me incomodaba. Eso era algo diario y continuo. La cosa aflojó cuando ya tuve a mi pareja, cuando íbamos juntos claro... cuando iba sola, me acorralaba me decía cosas como... "¿vas sola? ¿donde está tu novio? ¡ya eres mía!" Con miradas totalmente pervertidas... afortunadamente nunca pasó nada, pero el terror dentro de mi, ya estaba, el horror de ir por la calle sola, de encontrármelo, de no poder escapar, de que cumpliera su amenaza... sí, el alcohol dentro de si, le podía dar el valor para actuar... él ser incapaz de trabajar en soledad, el terror de encontrármelo, de que cumpla su amenaza... era superior a mi... me pasaba los días aterrorizada, las horas llorando, el deseo sexual con mi pareja, bajo considerablemente, provocando el rechazo a lo sexual...

 Otro acosador, pasaba de los cincuenta años... él claramente me decía que nos casaríamos y follaríamos, que él me iba amar, ya que ningún joven lo iba hacer, que el me iba a dar placer, yo le iba a complacer a él. Siempre me preguntaba cuando nos casaríamos, pero que no se lo dijera a mis padres. Un día le dije que se lo había dicho a mis padres, se quedo helado y aterrorizado...


Estos mis principales acosadores... sin contar, a uno que igualmente pasaba de los cuarenta que su pregunta favorita era "¿que tu novio? ¿folla bien?" Realmente no imagino que dijera eso a sus clientas de su puesto de verdura... o un barrendero, que me abrazaba y besaba sin consentimiento ninguno... Todos esos son unos cobardes pervertidos degenerados... que no atacan a alguien que se pueda defender, no, van a los mas débiles, que tienen acceso fácil... Por otro lado tengo aquellos que únicamente solo se quieren reír de mi, deteniendo mi paso, frente a mi, sin dejarme pasar, que yo tiró a un lado, ellos a ese mismo lado, que yo me conduzco al otro, ellos igual, de mientras ellos se divierten con la situación.

 

Doy gracias al cielo, por no permitir, que ninguno de esos ataques fueran mas que grandes sobresaltos... A lo que quiero decir... que no estarían fichados como peligrosos violadores, sino ancianos, degenerados y calenturientos... Que por lo general es lo que son, hombres que por alguna razón, se sienten muy inferiores, atacan y muestran su poder aquell@s que saben que les pueden vencer. Ya sea por su deseo sexual, y la edad que por alguna razón, no son compatibles y sienten la necesidad de atacar, aquell@s que lo tienen complicado para defenderse, y así ellos se sienten más machos y recuperan ese ego que ya veían perdido...

 ¿Como me ha afectado a mi todas esas situaciones? Sí... se que podía haber acabado mucho peor de lo que ha acabado, pero ese acoso continuo, te hace vivir en alerta las 24 horas del día, te hace desconfiar, del mínimo piropo... y te hace detestar a un genero de personas o los hombres en general, te cuesta más confiar, y volver a empezar, te sientes acorralada y violada, sientes, que ya tu vida, esta atacada por esos echos, sabes que aunque paso tiempo... ellos están ahí al acecho, que si se les fue la pinza una vez, se les puede volver a ir de nuevo, ya sea por el alcohol o las drogas, o su propio deseo... tu sigues indefensa, y desprotegida... con el temor... que algún día esos degenerados... acaben con lo que una vez empezaron.

Escrito: 05 de abril del 2014

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lunes, 10 de agosto de 2020

Acosada sexualmente por un perro

 

Sí si, tal como lo leéis, quizás os parezca chistoso, en un principio para mi también lo ha sido... que un perro macho llegue de la nada se levante a dos patas, comience a meterla y a sacarla a tu silla de ruedas, como si fuera una hembra en celo, si tiene su gracia... ¿por qué esa reacción? Porque mi perrita está en celo, aunque no iba conmigo esta mañana, el macho noto su olor, en mi silla, en mi, ya él solo quería pasar un buen rato si o si... no era un chiguagua, tampoco un gran danés, está dentro de la raza pequeña, pero no tan pequeña...

Yo iba sola tan tranquila a trabajar en mi silla de motor, cuando de la nada apareció, se me montó a dos patas aguantándose al reposapies de la silla, y empezar el pim pam, o “folleteo” directamente que es lo que estaba pasando realmente... Me hizo gracia la verdad... una anécdota que explicar... Se ha detenido... yo he seguido mi camino, él me ha seguido... cuando ha tenido oportunidad se me ha vuelto a montar... yo tenía prisa, tenía que ir a trabajar, ese macho en celo, no me daba el paso; le he dicho que se marchara, asta le he gritado, he querido asustarle con la silla, pero ni se ha inmutado, bueno si, pero para volverme a montar... he seguido andando con él en su folleteo, con el reposapiés de mi silla, pero obviamente, le iba hacer daño, tampoco quería eso... No había manera, el poco descanso que me daba, no me daba tiempo a echar a correr, ya que sus patas eran mas rápidas y enseguida me alcanzaba...

Sinceramente lo gracioso a pasado ha ser tormentoso... la poca gente que pasaba se me quedaba mirando de forma chistosa... ¿Como ha acabado la historia? He llegado donde trabajo, entrado en el super, con el perro detrás de mi, le dicho a una de las chicas si lo podía sacar, ya que el perro no era mío... Ellas enseguida lo han sacado, se han tomado a risa la situación, como yo en un principio... pero como digo, lo gracioso acabado siendo molesto...



 Bien, se bien que era una perro, la historia en si, tiene su gracia, pero miremos-lo desde otro punto de vista, que el perro no fuera perro, fuera un hombre, ese hombre me hubiese acorralado, se hubiese burlado, me hubiese seguido... ese hombre no hubiese echo como el perro, que se fue al rato al ver que no salía, ese hombre, podía estar al acechó cuando tuviera oportunidad atacar, como el perro peseo a mi silla, el hombre poseer a la mujer indefensa en una silla de ruedas....

Se que quizás estoy exagerando que no hay que tomarlo más en cuenta de la anécdota que ha sido... Solo ha sido un perro con ganas de folleteo... pero muchos tipos atacan de la misma forma, andan con calentura, ven una chica arreglada, con un buen vestido e escote... como el perro, se lanzan a ella, sin importar sus negaciones, sin importar su incomodidad, solo le interesa calmar su sed sexual... sin importar cuanta violencia ha de utilizar para lograrlo.... Ahora imaginaos... una mujer en silla de ruedas... que ya por un perro se ha sentido violentada.... la impotencia de ver... que eres mas alta y mas fuerte que él... aun así te gana la batalla... es duro... y más aun cuando ese perro no es un perro, es un hombre... no le importa nada.. solo su propio placer, aunque para eso te tenga que desgarrar cuerpo y alma...

Si... lo de hoy no ha sido para tanto... pero hay miles de chicas en situación o no de discapacidad que pasan por ese infierno, son anuladas completamente de su propio ser... como el perro se corrió en mi silla, ellas son testimonios como ese psicopata, sin ellas poder remediarlo acaban dentro de su propio ser... Como el olor de sexo que invadió todo mi yo, de ese perro.


Escrito: 24 de enero del 2014

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sábado, 1 de agosto de 2020

La violencia que recibimos las personas con discapacidad



Muchos están convencidos, que en los tiempos que estamos, la inclusión, está cada vez más presente en nuestras vidas, una parte es realidad, comparado con años atrás, se ha avanzado bastante, pero aún hay demasiado por hacer…

 Yo soy mujer, nací en el 87, la discapacidad no tardó en llegar, se puede decir, que ya recién nacida, los supuestos profesionales, me discriminaron, si ellos hubiesen actuado como médicos, la enfermedad no hubiese afectado a mi cerebro, la discapacidad jamás me hubiese visitado, o la secuela, hubiese sido tan pequeña, que apenas se hubiese notado.


 A pesar de esa condición, sigo siendo mujer. Mi infancia la verdad, tuve suerte, en una de las escuelas me discriminaron, pero con seis años, llegué a donde pasé mi primaria. La escuela no estaba muy adaptada, pero el personal desde el primer día me trataron como una más, intentaron facilitarme todo, para seguir las clases con normalidad, incluso se preocuparon de mi rehabilitación.

En la secundaria fue más o menos igual, el problema en mi adolescencia eran las amistades, que a esas edades nadie quería responsabilidades, la que le tocaba sufrir era a mí.


 La siguiente discriminación que sufrí, fue a la hora de trabajar, o ya antes cuando tuve que hacer las prácticas de lo que estudié, fue en el hospital de mi pueblo, no me quisieron en esa necesidad, menos para trabajar, como allí muchos lugares más, me discriminaron por mi discapacidad.

 Mi mayoría de edad, hubo una de cal y una de arena, logré la libertad, con mi silla de motor, al fin no dependía de nadie para salir, logré un trabajo para personas con discapacidad, pero a la misma inició una nueva y dura etapa, el acoso sexual, que por fortuna no llegó a mas, pero el terror se te mete en el cuerpo, ya no puedes hacer más, no fueron uno, ni dos… fueron bastantes más, cincuentones que me acosaban, ya que yo siempre sola he ido, no importaba si estaba trabajando o dando un paseo, no eran desconocidos, como se dicen en las leyendas, eran vecinos del barrio, clientes de mi trabajo, que poco les importaba que era más de treinta años menor… ellos solo querían mi cuerpo, e hacerme daño.


     Un vecino del barrio: Este pasaba de los 60 años, yo recién cumplía los 18, pues un día me acorralo, me besó en la mejilla (porque giré la cabeza) Una noche llegó a mi casa a buscarme, para llevarme, dios sabe dónde, con que intenciones, pero no es necesario, ser un Einstein, para averiguarlo.

  • Un cuidador del centro de verano: Sí, sí el estaba a cargo de chicas con discapacidad, que no podían hablar, eso él lo aprovechaba para tocarlas. A mi también me tocó.
  • 2 clientes: Uno de ellos, me declaró que nadie me iba amar, que él me daría y yo le daría y nos divertiríamos los dos. El otro, me abrazaba y besaba sin consentimiento ninguno, cuando llegó el que ahora es mi esposo, la cosa fue a peor, miradas pervertidas, amenazas, acorralamiento… solo estaba esperando la ocasión para atacar.

No penséis que por tener un guardaespaldas como es mi esposo, toda esa discriminación termino, no, de distinta manera, pero hubo más violencia, más discriminación (incluso amenazas de muerte) solo que ya he actuado más, he confiado en la justicia y me ha decepcionado grandemente, ya que en vez de actuar en aquellos que me violentaban, me trataban de exagerada, se ponen del lado del agresor las denuncias no servían de nada.


 Discriminada, desconfiada en mi propia zona de confort, y por niños, parece mentira ¿verdad? Pues sí, acosándome en mi ventana, y reírse a carcajada, ya que yo no podía hacer nada. Hablemos con sus padres, con la policía, nadie hace nada… ¿Qué hacer ya?

 Acosada por un perro, si, también he sufrido este tipo de acoso, en un principio era divertido, pero cuando ya se te engancha, a tu silla, a tus piernas, que por más que tú sigues para adelante, él sigue pegado a ti, y no puedes hacer nada, lo divertido se transforma en horror, como si un hombre como los que tanto lo han intentado estuvieran ahí acabando el trabajo empezado. La gente solo hace que reír, cuando tu suplicas, que alejen de ti a ese perro.

 Luego tú eres el malo, tú pagas los platos rotos, cuando te tomas la justicia de tu mano, pero ¿qué otra nos queda? Si los que

 Pero volviendo la discriminación global de las personas con discapacidad, yo he tenido suerte en estos puntos, la educación, el trabajo, la sexualidad, pero existen demasiados, que no conocen la inclusión, son tachados, solo por ser personas. Muchos hablan de inclusión, pero muchos más afirman que son brutalmente discriminados o violentados de la siguiente manera:

 Físicamente.

  • Psicológicamente.
  • Sexualmente.
  • Moralmente.

 Este es solo un testimonio de una mujer con discapacidad, hay miles que no son escuchados, que son ignorados por esta sociedad, miles por escuchar e intentar ayudar ¿Lo vas a intentar o para otro lado vas a mirar? Piensa que si eliges la segunda opción, serás tan responsable, como el que hace la crueldad

Escrito: 14 de abril del 2015

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viernes, 31 de julio de 2020

Sí, tengo pene, pero fui violado



Para mi es algo muy difícil lo que voy a escribir, me han criado de una forma, que como hombre, no debo llorar, no debo quejarme, debo aguantar, como género masculino soy una roca, que nada ni nadie puede derribar.

 Pues lo siento, no aguanto más está falsa, mi realidad es tan distinta, yo, sí, soy el hombre, pero ahora soy yo, quien necesita apoyo, quien necesita un abrazo, ahora soy yo, que necesito llorar como un niño, soltar todo aquello que me está desgarrando, no, no estoy mintiendo, menos exagerando. Yo en  ocasiones soy débil, necesito agarrarme a tu roca mujer, a veces me toca ser el fuerte, otras que me protejas de la corriente, que es demasiado potente y duele, duele.


 Aquel que me exigía fortaleza, me desgarraba el alma, con su arma, como hombre, como género masculino debía aguantar sin una lágrima, pero él se olvidó, soy humano, tan solo era un niño que no entendía la realidad, yo no aguantaba, pero debía callar y dejarme dañar.

 Por suerte, no me parezco nada aquel que me violó una y otra vez, amo a mi mujer, la respeto más que a nada, adoro a mis hijos, deseo que esa ternura, esa inocencia, no desaparezca jamás, sinceramente, les consiento demasiado, es muy posible que me traiga problemas en el futuro, pero ahora por ahora solo me interesa que sean, lo que son, niños, y ya.


 Por otro lado, es duro estar en el paro, no poder llevar el pan a la casa, tal como me educaron, que eso es el trabajo del hombre, el caso es que no llegamos, la vida está demasiado cara,  por ello, se me ocurrió ejercer de algo, que muchos lo hacen, pero quizás yo no estuviera preparado, quizás es mi culpa, solo entre en el mundo de la prostitución, por alimentar a mi familia, darles abrigo, una educación… No pensé que hubieras tantos hombres, como aquel que me crío, machistas, con una maldad impresionante en su interior.

 Inicié la profesión por necesidad, soy hetero, sabía que no me iba a resultar fácil, pero si había un buen ambiente y respeto mutuo, lo podía considerar como un juego de niños, no tenía opción, por mi familia. Jamás imaginé que el hombre podía tener tal grado de maldad, ya era bastante duro el escenario, para tener que aguantar, insultos, humillaciones, violencia física, abuso sexual, sí, vale, estaba ahí para follar, tener relaciones sexuales, pero ante todo el respeto por el ser humano, es algo obvio, que no es necesario recordar, y es algo más, hablarlo, naturalmente hubiese aumentado mi tarifa, que era mínima y no todos pagaban, o decir “lo siento eso no” Vale que pagan, pero eso no les dan derecho, a tratarte como basura, violarte una y otra vez, ¡No! No fueron una ni dos, no fue el mismo hombre, eso solo logro, desenterrar de las múltiples violaciones por parte de mi padre, una herida para nada cicatrizada, volvía a brotar, creando unas cuantas más de la misma gravedad.


 ¿Cómo afrontar? ¿A quién implorar está realidad? Somos hombres, tenemos el arma cargada, aun así somos atacada por la misma. Sí, sé que no soy el único, pero para ello he tenido que encontrar a través de la red, hombres como yo, vulnerados, violados, incapaces de relatar su realidad, por el miedo a la humillación, la burla, el rechazo.

 Y si solo fuera eso… Esos sucesos, han roto la intimidad con mi pareja, con la mujer que más amo, soy incapaz de hacer el amor con ella, ni con nadie, me han destrozado por dentro, ya no encuentro satisfacción, solo dolor, mucho dolor…

 Aquí me encuentro escribiendo estas líneas por orden de mi terapeuta, espero que esto me ayudé a encontrarme a mí mismo, a cicatrizar esta profunda y oscura herida, pero sobre todo a recuperar, el control de mí mismo, para volver a ser una pareja con mi esposo, una familia con ella y mis hijos. Creo que he iniciado un paso importante,  ya que sin esa ayuda yo sé, que voy a ser incapaz, rompo con orgullo los estereotipos de mi machista, alcohólico y violador padre, porque no soy de hierro, no soy de piedra, soy humano.

Escrito: 21 de julio del 2015

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Pensamientos de una adolescente violada




No soy la misma, no, desde lo que me pasó, desde que ese individuo, que no era un desconocido, me chantajeó, me engañó, y me arrebató lo que yo pensé, que jamás nadie te podía arrebatar, no fue una, dos, tres, fueron más, muchas más, ya que él se encargaba de mí, de mientras mi madre trabajaba 8 horas diarias, ¿y mi padre? Tres cuartos de lo mismo con la diferencia, que lo poco que estaba en casa, solo se emborrachaba, pasaba del bar a la cama, de la cama al trabajo, del trabajo al alcohol, un hombre, chapado a la antigua, donde cree que traer el dinero a casa, es su única obligación… Yo aquí estoy, sola, desorientada, sin saber cómo seguir.

 No se porque me siento así, si solo es un juego de niños, aunque el casi tiene los veinte y uno, yo no llego a los doce, pero es lo que me dice, es solo un juego de niños donde disfrutamos los dos… porque será que yo no disfruto… ¿será normal? Solo sé que no quiero verle más, que le odio, que no quiero jugar más a eso, donde me produce arcadas, donde me escuece y me duele ahí, en mi intimidad más profunda.

 

Al final no aguante más, y exploté, confesé, pero ya no he vuelto a ser la niña alegre y extrovertida de ayer, solo puedo llorar, me siento indiferente con la desgracia ajena, incluso de la propia familia, realmente no siento nada, no quiero salir de casa, no quiero ver a nadie, ni siquiera aquella que se hace llamar especialista, pero lo único que hace, es remover todo, hurgando en la herida, cada vez con más profundidad, el dolor cada vez mayor, todos los de mi alrededor están histéricos… ¿por qué yo me siento tan tranquila? ¿Será normal? Ni idea, es tan extraño, soy yo la víctima, tengo que consolar a todos, los que me rodean, llorando por mi condena.

Tengo la necesidad de saltar, de huir, de escapar de mi realidad, de que sirve ser buena, seguir las reglas, si todo sigue igual, mi padre sigue con su ideal, mi madre no deja de trabajar y yo ¿Qué hay de mí? No sabría decir… me siento partida, me siento vacía, en esta realidad, que no parece real.


¿ Por qué… Qué es una violación? No solo te desgarran el cuerpo, no, también el alma, tu voluntad, ya no es tuya, te arrebataron el control de tu cuerpo, de tu vida, ya no te queda nada, ni siquiera lágrimas, solo una inmensa soledad, que nadie puede entender, puede hallar, todos te saltan, “puedo entender lo que estás pasando” Ni una mierda,  Si no te han violado, no tienes idea de nada.

 Ahora solo siento una gran ansiedad, una gran necesidad, de llevar el control de algo, ya que de mi cuerpo, de mi alma, de mi cuerpo, ha sido arrebato, yo ya no volveré a ser, la niña dulce, extrovertida de ayer, no, ya estoy atrapada, en un túnel sin salida.

Escrito: 27 de julio del 2015

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miércoles, 13 de mayo de 2020

Diario personal: La revelación 13 años después




Curioso el titulo ¿verdad? Es que tenemos que echar marcha atrás al pasado, 13 años atrás para ser exactos, mes mas o mes menos. Algo que tenía bloqueado, escondido en mis adentros, en mi psicología, en las profundidades de mi cerebro, que ayer, sin ninguna explicación consciente, flotó en mi mente, ¿será que estoy leyendo el “muñeco de nieve”? ¿será que empezado hablar con un psicólogo y están fluyendo temas delicados? Yo tiro mas lo segundo que lo primero, aunque quien sabe, quizás lo primero no es del todo inocente.

Demasiado bien ya conocéis todos mis casos de acoso, no se porque estaba en la certeza, que siempre callé, que nunca les había confesado nada a mis padres “Porque no serviría de nada” “porqué no quería preocupar a mis padres” al fin de cuentas la cosa no paso a mayores simple acoso... su palabra contra la mía, con el pasar del tiempo y las experiencias vividas, no iba tan mal encaminada, la justicia poco hace, mejor dicho nada hace, con casos de acoso como el mío, como bien formulaba 13 años atrás, su palabra contra la mía, sin violencia, la policía no actúa.... lamentablemente ya lo he comprobado mas de una vez.


¿A dónde quiero ir a parar con todo esto? Como bien he dicho en lineas más arriba, estaba en la certeza que mis padres ignoraban todo mi acoso, pero de la nada, apareció en mi mente que no fue así, mi primer acaso de acoso, Sebastián , se lo dije a mi madre, ella solo me metió aun más el miedo en el cuerpo, le dije lo sucedido, ella me respondió con: “hace dos noches vino, eran las nueve pasadas, vino en tu búsqueda, para que le acompañarás algún lado” de ahí, ya, no volvimos hablar mas del tema, nunca se hizo nada al respecto, o si se hizo jamás me informaron, pero la revelación de ayer mismo, trece años después, es que no callé, yo hablé, en el momento justo, el momento indicado, y nunca se hizo nada por ello, en mis siguientes casos de acoso, inconscientemente decidí callar “ni la justicia policial va hacer nada, y mis padres tampoco” El Abuelo él si me toco, me toco el pecho y al defenderme, al gritar que me dejará poniendo mis brazos como barrera, se río y se burlo de mi. Consciente mente callé pensando que no quería meter en un lío a los monitores del centro, inconscientemente, “¿De que serviría?”

Hubo otro caso de acoso en ese centro, no otro monitor, sino de un compañero, tenía discapacidad intelectual, pero sabía demasiado bien lo que hacía, cuando se me puso encima, yo sentada en mi silla de ruedas manual, el de pie, con cada una de sus piernas a cada lado de la silla, así que si levantaba la vista era como si tuviera un gigante encima de mi, un gigante que se iba sentando sobre mi cuerpo intentando tactar lo prohibido “¡¿O te vas o grito?!” fue suficiente para que echara a correr. Tiempo después en ese mismo centro estaba yo en la sala de ordenadores, con una de las monitoras, cuando entro ese chico y cerró la puerta. Nos acorraló, a esa monitora y a mi, intenté atropellarlo con la silla, pero me esquivo, la puerta cerrada y detrás los ordenadores, estábamos atrapadas “¡abre la puerta o grito!” le indico la monitora, a punto estuvo de ponerse a gritar, cuando él abrió la puerta, la monitora empujo mi silla hacia fuera, ella se quedó con él dentro, que recibió algún tocamiento inadecuado, antes que llegaran refuerzos. Esa vez, recuerdo que sí, se lo dije a mis padres, la respuesta de mi padre fue “voy a ir un día, le voy a coger, en un murmuro le voy a decir “como vuelvas a tocar a mi hija, te la corto” recuerdo que esas palabras me hicieron sentir bien, pero no paso a mayores, ni hablaron con los monitores ni nada, solo fueron palabras y esas se las lleva el viento.


 

Sufrí dos casos mas de acoso sexual, pero ya no les dije nada ¿para que? Mi cerebro lo sabía bien... el penúltimo me libré yo solita “se lo he dicho a mis padres” ya dejó de acosarme, y el último, fue mi esposo que actuó, él si, que actúo.

Mientras escribo estas lineas, mi mente es un torbellino de recuerdos, contra más escribo, más me reafirma la idea, de que yo no callé, yo hablé de nada sirvió, porque ni la justicia, ni mis padres, hicieron nada por calmar mis miedos, mi cerebro decidió bloquear la realidad, formando una mentira que me culpabiliza. Años después me desvela la realidad, una realidad, que es más dolorosa, que el propio acoso.


¿Vosotros que pensáis de esta nueva revelación? ¿Creéis que estoy haciendo un drama de todo esto? ¿O realmente es significativo? Jamas han llegado a violarme pero me ha afectado como tal, me gustaría saber vuestra opinión si tengo motivos para ello o no.

Escrito: 22 de julio del 2018
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Reflexión: El acoso con el pasar del tiempo

Sí, yo también he sufrido acoso sexual, no sacado de unos desconocidos, que me encontré por mi camino, no, ese caminito que muestran en muchas películas, no es real, claro siempre habrá algún degenerado que se cruzara en tu trayecto con ganas de lastimar, pero la probabilidad es mínima en realidad.

Yo, como muchas otras mujeres, he sufrido acoso sexual, agradezco al cielo, porque no paso a mayores, pero el acoso, ya es tal violencia, que si no lo pones ante un especialista, te puede dejar tocado para toda la vida. Se queda grabado en tu mente, eso te machaca día tras día, y si no lo tratas como es debido, te rodeara, te veras atrapado, impidiéndote una normalidad en tu vida diaria.

Acoso... Dirás “Bah no es para tanto” “Solo es acoso” es suficiente potente para destrozarte la vida, si no pides ayuda, poco a poco serás incapaz de seguir tu vida diaria.


Vayamos por pasos, por regla general, no recibirás acoso por un desconocido, que invadirá tu espacio personal, será alguien que conozcas, ya sea un conocido, un vecino, un familiar.... son contados, los desconocidos que salen atacarte de los callejones oscuros.

Como bien he dicho yo he recibido acoso sexual, ya sea por mi discapacidad, o por ser mujer, o el conjunto de ambas me hacen una presa fácil, demasiado fácil, reafirmo, que no han sido chiflados desconocidos, conocía muy bien a todos mis agresores.

Esa ola de violencia inicio con mi mayoría de edad, pero no por ello, hay otro pequeño detalle, es que justo al cumplir los 18 tuve la silla con motor, que permitió mi libertad sin depender de papá o mamá. Mi adolescencia e juventud, la pasé en soledad sin amistades que me acompañaran. Había logrado libertad, pero mi fiel compañera era la soledad. Un día a esa edad volvía una tarde de clase, se topo en mi camino, un vecino del barrio, Sebastian un hombre cincuenta años mayor, que conocía desde bien pequeña. El segundo acosador, era el llamado "Abuelo" Un anciano, que era monitor en el centro de personas con discapacidad, en el que fui durante algunos veranos. Él estaba a cargo de mas personas con discapacidad, yo, yo no fui su única victima.


Inicie a trabajar, vendiendo lotería, estaba en la calle, aquel era mi puesto de trabajo, en el que sociabilizaba con un montón de personas cada día, personalmente era muy ingenua e inocente, me creía cada piropo que me daban lo veía como simpatía y ya, algo inofensivo, por ello me dejaba abrazar, el típico beso en la mejilla, asta que fui consciente que no era así, fueron varios que me pasaban la veintena, se me insinuaban, a mi, que podía ser su hija o su nieta, algún que otro me proponía sexo, al día de hoy soy consciente que no eran mas que pervertidos que no les importaba satisfacer con niñas (comparados con ellos) Uno de ellos fue muy claro “Yo te daré placer y tu me darás placer, pero tiene que quedar entre tu y yo, como secreto” afortunadamente todo acabo cuando le dije “Que se lo iba a decir a mis padres” Se paro en seco, ya no le volví a ver mas.

El último también era un cliente habitual, me abrazaba y me besaba en la mejilla, yo lo permitía por mi inocencia, no ser consciente de la realidad, todo cambio cuando llego mi pareja, cambio cuando iba con él, pero cuando me lo encontraba por el pueblo, me acorralaba con “Ya eres mía” y me echaba una mirada de lo más pervertida, sus reales intenciones, eran depravadas, si mi esposo no hubiese estado a mi lado, no quiero ni imaginar como hubiese terminado.


Todos estos casos no fueron mas que simple acoso sexual, sin llegar abuso, pero no es menos doloroso y traumaticé. Nunca lo hable con ningún especialista, ni siquiera con mis padres, todo me lo calle, jamás denuncié nada: su palabra contra la mía ¿quien tenía las de perder? Quizás todos ellos, pero 12 años atrás no lo veía de esa forma.

Antes de seguir, quiero recalcar, que ninguno de ellos era un desconocido para mi, todos ellos me conocían de mi vida diaria, sabían jugar muy bien sus cartas. Por otro lado afortunadamente jamás llegaron abusar sexualmente de mi cuerpo, pero esos multiples intentos, no te dejan indiferente, atormentan tu mente día y noche, el temor, de encontrarlos un día que acaben su cometido, es necesario frenarlo a tiempo, contar a tus padres, familiares, conocidos, lo que te está pasando, y mirar una solución, el acoso, es violencia, esta penado, tú eres la victima, tienen que ayudarte ¡¡¡que no te cierren la boca!!!


Personalmente nunca confesé ni a mis padres, ni a la policia nada, solo mi esposo está al tanto de mis acosos, con todo, mi mente está por explotar, en ocasiones, estoy de malas sin razón, con ganas de llorar, consciente mente desconozco la razón, eso trae bastantes desafios en la relación en pareja, como podéis ver, olvidar no he olvidado nada, aun al día de hoy, me siento intimidada cuando me los encuentro en la calle.  Ahora 12 años después, me decidí hablar con un especialista, en unos días tendré mi primera sesión psicológica.


Resumiendo el acoso sexual, es tan perjudicial, y dañino como el abuso en si, sí, no hay daño físico, ni sexual, pero si mental, de una manera brutal, si no lo hablas, si no lo denuncias, si crees que con el pasar de los años, ya todo pasará, no es verdad, solo te consumirá ese trauma aumentará.... No tienes porque averguenzarte, tu eres la victima, nadie, nadie, tiene derecho a intimidarte, eso es un delito, tienen que pagar. Tolerancia cero al acoso sexual.

Ten clara una cosa: “el acoso sexual no desaparece con el tiempo, si no lo enfrentas, te envenenara por dentro” Atte: alguien que lo está pasando.


Escrito: 02 de marzo del 2018



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