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sábado, 28 de agosto de 2021

Reflexión: Acoso sexual, una década después

 

Julio 2021


Es curioso que me ponga hablar de este tema… ya hacía tanto que no hacía falta, desde el 2010, 2011, una década ya o puede que más, el último artículo relacionado que escribí fue “El acoso con el pasar del tiempo” eso fue en el 2018. Más de tres años, y hoy, ya vuelvo a tener la necesidad de hablar de este tema…

 

Por qué, yo no lo sé, o puede que sí, ya sabéis o quizás no, que mi estado sentimental, no esta pasando por su mejor momento, estamos viviendo separados, teniendo la custodia compartida de nuestra pequeña gran guerrera Victoria Sofía Muñiz Ruiz. Yo estoy viviendo con mi madre y hermana. Ya son semanas que estamos así, viviendo en un pueblo como se vive, pues todo el mundo es consciente, cuando digo todo el mundo también incluye, a los acosadores, que hacen más de una década que no me dan la lata.

 

Mayo 2010

A pesar de haber pasado mas de diez años, mi vida social, sigue siendo nula, si claro ahora con la niña, pues salgo a más lugares, me reúno con más mamás, aparte de la chica que nos ayuda, ya no estoy tan “abandonada” pero si miramos desde otra perspectiva, sigo la misma adolescente sola y sin compañía, en una silla de ruedas, presa fácil para todos los degenerados.

 

Ya hace días que le doy vueltas, pero hoy se me han confirmado, cuando paseando me encontrado a un hombre 20 años mayor que yo, en el pasado me acosaba sexualmente, no me tocó ni nada, pero un vocabulario muy poco adecuado, para estar hablando con alguien que podía ser tu hija. Pues sí, hoy me lo encontré, ya empezaba con el jueguecito, de ponerse en medio de la silla, ahora te dejo pasar, ahora no “le voy a atropellar” No me he callado… Y él tampoco “guau que bonitas piernas tienes, lo que tu marido se está perdiendo” De verdad me quedado helada, un escalofrío me ha recorrido todo el cuerpo, mas de una década, que no veía esa falta de respeto, ese vocabulario tan grosero, tan poco impropio para decirle a ninguna mujer (o hombre) y menos a una que puede ser perfectamente tu hija…

 

Entre 2006 -2009

Sé que esto es solo el principio de lo que se puede avecinar… Todo los acosos, todos sus causantes, todos los intentos de violación que he sufrido, que si no han llegado a cometerse, es por mi ángel protector, ya después, el amor de mi vida, el padre de mi hija… Pero todos ellos siguen dentro de mí, de mi ser, que en escenarios como hoy afloran en mi persona, uno a uno, cada uno de ellos, el tiempo ha pasado si, pero yo sigo sintiéndome pequeña e indefensa, sin ser consciente realmente si seré capaz, de defenderme, de gritar si llega el momento, de que me quieran violentar…

 

Solo ha sido un encuentro, ojalá que no llegue a más, pero ya todos los recuerdos, que jamás han desaparecido, han despertado, empezado a bailotear, por mi cerebro… He sentido como un escalofrío a recorrido mi columna cerebral, el miedo, el dolor han vuelto a mi ser…


Escrito: 28 de agosto del 2021

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sábado, 1 de agosto de 2020

La violencia que recibimos las personas con discapacidad



Muchos están convencidos, que en los tiempos que estamos, la inclusión, está cada vez más presente en nuestras vidas, una parte es realidad, comparado con años atrás, se ha avanzado bastante, pero aún hay demasiado por hacer…

 Yo soy mujer, nací en el 87, la discapacidad no tardó en llegar, se puede decir, que ya recién nacida, los supuestos profesionales, me discriminaron, si ellos hubiesen actuado como médicos, la enfermedad no hubiese afectado a mi cerebro, la discapacidad jamás me hubiese visitado, o la secuela, hubiese sido tan pequeña, que apenas se hubiese notado.


 A pesar de esa condición, sigo siendo mujer. Mi infancia la verdad, tuve suerte, en una de las escuelas me discriminaron, pero con seis años, llegué a donde pasé mi primaria. La escuela no estaba muy adaptada, pero el personal desde el primer día me trataron como una más, intentaron facilitarme todo, para seguir las clases con normalidad, incluso se preocuparon de mi rehabilitación.

En la secundaria fue más o menos igual, el problema en mi adolescencia eran las amistades, que a esas edades nadie quería responsabilidades, la que le tocaba sufrir era a mí.


 La siguiente discriminación que sufrí, fue a la hora de trabajar, o ya antes cuando tuve que hacer las prácticas de lo que estudié, fue en el hospital de mi pueblo, no me quisieron en esa necesidad, menos para trabajar, como allí muchos lugares más, me discriminaron por mi discapacidad.

 Mi mayoría de edad, hubo una de cal y una de arena, logré la libertad, con mi silla de motor, al fin no dependía de nadie para salir, logré un trabajo para personas con discapacidad, pero a la misma inició una nueva y dura etapa, el acoso sexual, que por fortuna no llegó a mas, pero el terror se te mete en el cuerpo, ya no puedes hacer más, no fueron uno, ni dos… fueron bastantes más, cincuentones que me acosaban, ya que yo siempre sola he ido, no importaba si estaba trabajando o dando un paseo, no eran desconocidos, como se dicen en las leyendas, eran vecinos del barrio, clientes de mi trabajo, que poco les importaba que era más de treinta años menor… ellos solo querían mi cuerpo, e hacerme daño.


     Un vecino del barrio: Este pasaba de los 60 años, yo recién cumplía los 18, pues un día me acorralo, me besó en la mejilla (porque giré la cabeza) Una noche llegó a mi casa a buscarme, para llevarme, dios sabe dónde, con que intenciones, pero no es necesario, ser un Einstein, para averiguarlo.

  • Un cuidador del centro de verano: Sí, sí el estaba a cargo de chicas con discapacidad, que no podían hablar, eso él lo aprovechaba para tocarlas. A mi también me tocó.
  • 2 clientes: Uno de ellos, me declaró que nadie me iba amar, que él me daría y yo le daría y nos divertiríamos los dos. El otro, me abrazaba y besaba sin consentimiento ninguno, cuando llegó el que ahora es mi esposo, la cosa fue a peor, miradas pervertidas, amenazas, acorralamiento… solo estaba esperando la ocasión para atacar.

No penséis que por tener un guardaespaldas como es mi esposo, toda esa discriminación termino, no, de distinta manera, pero hubo más violencia, más discriminación (incluso amenazas de muerte) solo que ya he actuado más, he confiado en la justicia y me ha decepcionado grandemente, ya que en vez de actuar en aquellos que me violentaban, me trataban de exagerada, se ponen del lado del agresor las denuncias no servían de nada.


 Discriminada, desconfiada en mi propia zona de confort, y por niños, parece mentira ¿verdad? Pues sí, acosándome en mi ventana, y reírse a carcajada, ya que yo no podía hacer nada. Hablemos con sus padres, con la policía, nadie hace nada… ¿Qué hacer ya?

 Acosada por un perro, si, también he sufrido este tipo de acoso, en un principio era divertido, pero cuando ya se te engancha, a tu silla, a tus piernas, que por más que tú sigues para adelante, él sigue pegado a ti, y no puedes hacer nada, lo divertido se transforma en horror, como si un hombre como los que tanto lo han intentado estuvieran ahí acabando el trabajo empezado. La gente solo hace que reír, cuando tu suplicas, que alejen de ti a ese perro.

 Luego tú eres el malo, tú pagas los platos rotos, cuando te tomas la justicia de tu mano, pero ¿qué otra nos queda? Si los que

 Pero volviendo la discriminación global de las personas con discapacidad, yo he tenido suerte en estos puntos, la educación, el trabajo, la sexualidad, pero existen demasiados, que no conocen la inclusión, son tachados, solo por ser personas. Muchos hablan de inclusión, pero muchos más afirman que son brutalmente discriminados o violentados de la siguiente manera:

 Físicamente.

  • Psicológicamente.
  • Sexualmente.
  • Moralmente.

 Este es solo un testimonio de una mujer con discapacidad, hay miles que no son escuchados, que son ignorados por esta sociedad, miles por escuchar e intentar ayudar ¿Lo vas a intentar o para otro lado vas a mirar? Piensa que si eliges la segunda opción, serás tan responsable, como el que hace la crueldad

Escrito: 14 de abril del 2015

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¿Por qué me llamas zorra, cuando a ti te llaman semental?




Es curioso, es algo que no entiendo, las relaciones sexuales  con o sin amor, puro sexo, tú y yo, no somos tan diferentes, más bien chocamos por lo que nos parecemos… ¿Acaso no fui una buena amante? ¿Acaso no me deseabas y suplicabas por mi piel?

 Me gusta el sexo lo sé, no me escondo… ¿para qué? No hay nada de malo ¿o acaso si? Entonces ¿por qué tú haces lo mismo?


 ¿Por qué a ti te ven como el don Jon de la fiesta, y a mí como una fresca? Es duro escuchar, “así es normal que acabes violada” “Eres una zorra que no te haces respetar” “eres una deshonra para las mujeres” Admito, que antes si me afectaba, cambié mi forma de hacer, de ser, para que los demás callarán, hasta que me fijé en ti, tan idéntico a mí, pero a ti nadie te culpaba, más bien te felicitaban, contra más mujeres te follabas mejor, eras, eres el campeón, de tanto yo… lo peor.


 Pues este mensaje son para tod@s aquellos que me insultáis sin conocer mi historia, mi persona, mi realidad.

 Sí, me gusta el sexo, lo disfruto, no por ello significa, que con todos lo haga, si me apetece, si me gusta, si lo veo adecuado acepto, sino no.


 ¿Quién fue el salvaje que gritó tal barbaridad? ¡Nada tiene que ver! El sexo entre dos personas es algo consentido, deseado por ambas partes, si alguien dice NO, hay que respetarlo, si no es así, no es sexo, es violación. Nada absolutamente nada lo justifica.

 Yo me siento orgullosa de ser mujer, de quien soy, yo no me escondo, digo lo que pienso, hago lo que quiero sin pensar en lo que dirán los demás. Vivo la vida, la disfruto lo más que puedo, sin hacer daño, ni a mí misma, ni a los demás… Soy una mujer libre, como deberían ser todas en el siglo XXI

 Soy como tú, entonces… Porque debo ser criticada de tanto a ti, te aplauden, merezco respeto e igualdad como tú, como persona independiente.

Escrito: 27 de junio del 2015

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